LA REPÚBLICA [Platón]
¿Cuáles serían los rasgos distintivos de una obra maestra de la filosofía universal? ¿La completud del sistema? ¿La profundidad del análisis? ¿Calidad literaria? ¿Una buena argumentación? ¿Honestidad? Hay realmente pocos libros que compartan todas estas peculiaridades en la manera en que logra hacerlo Platón, un hombre que estaba destinado a escribir una de las obras más fascinantes de la historia de la filosofía.
Yo nunca he estado precisamente de acuerdo con Platón: su filosofía siempre me ha disgustado porque me sentido siempre más aristotélico que platónico. Platón, como pensador, es muy irracional para algunas cosas, y está claro que generó una serie de argumentos para convencerse a sí mismo y a los demás de cosas como, por ejemplo, la inmortalidad del alma (idea al ver de Aristóteles ridícula), de la existencia separada del mundo inteligible, de que nuestro conocimiento es rememoración... En fin: todas las ideas de Platón, personaje reaccionario en lo político y mistérico-pitagórico en lo filosófico, han envejecido mal. Sus mismos contemporáneos le contestaban con argumentos de peso que inutilizaron su pensamiento, y de hecho, el platonismo (sobre todo el neoplatonismo de autores como Plotino y Proclo), más que Platón como autor, es el que moldeó la historia del pensamiento.
Pero tomando La República en particular... ¿Cuántas obras de la historia de la filosofía combinan en un escenario, un diálogo inteligente, humor, profundidad, emoción, seriedad, tristeza... un sistema filosófico completo? Yo me atrevería a decir que ningún otro libro. Aún siendo más favorable a Aristóteles, ninguna de sus obras tiene la altura de La República porque por forma y contenido era imposible que alguien superara aquello. La República es la Ilíada de la filosofía griega: una aventura épica y dramática que guarda un todo en sí mismo, una singularidad inimitable. La obra completa de Aristóteles supera a las obras completas de Platón... pero ningún libro de Aristóteles, individualmente, supera en fuerza, completud y vivacidad a La República, por mucho que nos duela a los peripatéticos.
Hablemos de la trama y de los elementos que convierten la obra en una pieza esencial. Sócrates y sus amigos se reúnen para hablar de la justicia. Todo el libro primero sirve de introducción, ¿cómo definir la justicia? ¿qué es la justicia? lo que les lanza directamente a la siguiente cuestión: ¿es el hombre injusto más feliz que el justo? ¿es aquel que vive imponiendo su voluntad, sirviéndose de los medios que tiene a su alcance para alcanzar sus fines particulares más feliz que el que vive con arreglo a la justicia? Este es el inicio de la aventura: Sócrates, que se queda mudo ante lo que podría ser la pregunta más profunda de la época, o al menos la más polémica, comienza una investigación que no se cerrará hasta el libro nono de La República. En medio, entre los libros III y IX, queda el sistema de Platón: desde el mundo inteligible, hasta la teoría del conocimiento, las ideas políticas, la historia de las naciones, su hipótesis del origen de los estados, la organización política ideal de una ciudad, la educación... Todo está contenido en esa aventura: Platón nos lleva paso a paso por todo ese mundo que el ha dibujado, su sistema, para llegar por fin en penúltimo libro de su obra magna a decirnos que el justo es el verdaderamente feliz, y que el injusto es un esclavo infeliz de sus propias pasiones. El libro es efectivamente, un libro de aventuras donde Sócrates nos embarca en un viaje hasta nuestra propia felicidad.
Cada libro de La República está perfectamente engarzado, cada pregunta te lleva a la siguiente con naturalidad. No quedan cabos sueltos: el arco es perfecto, pues la persona que en principio podría posicionarse con los oponentes de Sócrates encuentra durante el camino que estaba equivocado. Qué obra tan fascinante y bien escrita.
Platón, en cambio, termina la obra con una qüestión magistral: él es consciente de que ninguna ciudad podrá ser jamás como la que describe, sino que todo el texto tiene utilidad exclusivamente personal. Son las personas las que, a través de su obra, deben construir la ciudad ideal en ellos mismos. Es el pequeño twist de la obra, un triste giro del guión que deja una resaca amarga en el lector. Todo este tiempo en el que Platón estab hablando del gobierno de la ciudad, estaba hablando de nosotros, de como nosotros tendríamos que gobernarnos a nosotros mismos para alcanzar la verdadera felicidad. ¿Es que acaso este libro no es fascinante?
Como dijera antes, yo no estoy de acuerdo con Platón... Pero qué obra nos ha dejado. Nunca se volverán a escribir obras de filosofía así. Platón es de los pocos autores que podía combinar emoción y profundidad filosófica en un libro épico... ¿por qué hemos abandonado esta manera de hacer que la gente sienta la filosofía?

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