CLITEMNESTRA (2019) [José María del Castillo]




CLITEMNESTRA (2019) [José María del Castillo]

el feminismo no sustituye el talento

INTRODUCCIÓN
El pasado 8 de Agosto me invitaron a ir a Santiponce, al teatro romano, donde la Junta organizaba todo un programa de representaciones teatrales de temas clásicos. Accedí a la invitación encantado y tomamos asiento. Los 90 minutos que siguieron fueron posiblemente una de las peores experiencias que he tenido nunca ni en teatro, ni en el cine ni el museo. Sentía vergüenza ajena por los actores, que se veían forzados a decir cosas en voz alta que estaban fuera de lugar y carecían de sentido. Me daban pena porque sentía que el tipo de economía capitalista en la que vivimos estaba obligando a esos trabajadores del espectáculo a rebajarse como seres humanos, a decir cosas horribles delante de un público abundante. Todo el equipo técnico que hay tras el telón tampoco tuvo más remedio que colaborar a cambio de miserable dinero a hacer cosas inefables. Pocas veces he sentido tan vivamente cómo la desigualdad económica provoca tan atroces efectos en la dignidad de las personas.

La obra era en toda regla una violación de Clitemnestra, uno de los personajes más fascinantes de toda la antigüedad, y me pregunta era, ¿cómo es posible que una obra como Clitemnestra salga mal? Repasemos la biografía de Clitemnestra: hija del rey de Esparta, se enamora de Agamenón, pero su padre la casa con el rey de Micenas, con el que tiene un hijo. Agamenón entonces "rescata" a Clitemnestra y mata a su marido y al hijo que ha tenido con este hombre, haciéndose rey de Micenas. Agamenón tiene entonces con Clitemnestra cinco hijos, entre los cuales están Electra, Ifigenia y Orestes. Agamenón parte a la guerra de Troya, para lo cual necesita sacrificar a su propia hija, y tal efecto envía una carta a nuestra protagonista diciéndole que ha prometido a Ifigenia nada menos que con Aquiles. Ifigenia muere a manos de su propio padre, que finalmente logra ir a Troya. Mientras, Clitemnestra tiene noticias de la muerte de su hija, y manda a Orestes, su único hijo varón, lejos de Micenas para protegerlo del trono. Sabiendo que Agamenón a cogido concubinas, Clitemnestra se acuesta con Egisto. Tras 10 años de guerra, Agamenón vuelve, y Clitemnestra lo mata. Electra, su hija, destrozada, da con Orestes y ellos matan a su propia madre como venganza por haber matado a Agamenón. ¿Cómo es posible que esto salga mal? ¿Cómo es posible que una historia llena de tantas emociones, acción, personajes fascinantes y violencia acabe mal? Para dar respuesta a todas estas cosas tenemos que entender primero cómo funciona una escena y cómo se transmiten las ideas en el teatro.

ESCENA E IDEA
Empecemos ante de nada con uno de los principios básicos del teatro (o en el fondo, de cualquier narración): la idea debe de manifestarse en la trama (en la acción de la obra). Tomemos un caso muy obvio: Macbeth, de Shakespeare. Cuando alguien piensa en Macbeth inmediatamente viene a su cabeza la idea de ambición, porque la obra es una manifestación de la idea. Pensamos en la trama de Macbeth: un hombre recibe la noticia, por medios sobrenaturales, de que será rey de Escocia. La idea entonces no abandona su cabeza, y se lo cuenta a la esposa, quien inmediatamente le incita a matar al rey. Macbeth entonces se hace rey, pero mantenerse en tal posición se ve forzado a realizar una serie de asesinatos que le llevan a la locura, y en el caso de su mujer, al suicidio. La culpa interviene activamente en la trama: una de las escenas más famosas es aquella de Lady Macbeth limpiando de sangre un trapo, pero la sangre no se limpia. Macbeth, al final de la obra, llega a la locura definitiva cuando se entera de la muerte de su esposa, generando uno de los manólogos más famosos de la historia de la literatura universal «... life is but a walking shadow...». Macbeth nos enseña que no hay crimen sin culpa, que las acciones tienen consecuencias, que nadie puede salir con impunidad de cosas así, que la ambición tiene un precio. Ahora bien, estas cosas no están manifestadas en la obra mediante un personaje que diga: «no está bien que seáis ambiciosos, porque os puede pasar tal y tal. Hay que ser buenos, hay que comportarse así y así, y hay que pensar en las consecuencias morales de que hacemos porque pasan factura». No hay ningún personaje que diga esto, porque eso arruina y anula la obra como tal: esas mismas ideas de manifiestan en una obra de teatro en escenas, escenas donde la acción tiene un contenido y un sentido que apunta hacia la idea que quiere transmitir.

Esta relación entre el contenido, la escena y la acción nos da, por decirlo así, un criterio objetivo que nos ayuda a juzgar el nivel de talento con el que está escrita una obra determinada. Macbeth es una obra maestra, como otras tantas de Shakespeare, Sófocles o Eurípides (obras esenciales como Edipo Rey o Hécuba cumplen estos mismos parámetros). Cuando un autor no cumple con esta sencilla regla, está faltando al principio esencial de la narrativa, porque si en el teatro me van a decir en voz alta lo que cualquier amigo me puede decir en un bar, pues me voy con mi amigo al bar y que me cuente lo que quiera. El teatro es un espectáculo, y espero ver cosas espectaculares. Yo no pago 16 euros por que me digan cosas que me pueden decir en una charla educativa, o mis amigos en la terraza de un restaurante. El tiempo es una cosa importante, y desperdiciarlo es un delito. Si yo decido invertir 90 minutos en una obra de teatro, quiero ver una obra de teatro, no una charla donde intervienen gente vestidas con las sábanas de su casa. Cuando quiera ir a una charla o a una conferencia, iré a una charla o a una conferencia, no al teatro.




LA CLITEMNESTRA OPRIMIDA POR EL PATRIARCADO
Ahora que hemos especificado como funciona la narrativa a niveles generales (relación idea-acción-escena) podemos examinar la obra del "aliado" José María del Castillo. Empecemos por hacer un repaso a la estructura de su obra:

Esc. 1, Clitemnestra está frente al público, el coro la juzga, alegando que no ha cumplido con sus obligaciones como mujer según el orden patriarcal establecido. En la escena, durante las acusaciones, le espectador oye todo lo que hace Clitemnestra, lo que resta tensión y expectación (ya no se puede esperar nada nuevo, así que si ya sabemos qué va a pasar, roll the credits!).

Esc. 2, Clitemnestra despide a Ifigenia, su hija, recordándole que es una mujer, y que conviene a las mujeres obedecer en todo a los hombres. Todo dicho de una forma explícita, sin sutilidad, con diálogos muy redundantes y llenos de la retórica feminista del siglo xxi.

Esc. 3, Clitemnestra llora la muerte de Ifigenia (en medio hay números de flamenco muy difusos y cosas de danza contemporánea que tenían la virtud de hacer que al menos hubiese algo de movimiento en el escenario de cuando en cuando). Creo que en esta escena se introduce a Egisto, con el que se acuesta en la misma escena sin que haya habido noticia alguna de como era su relación anteriormente.

Esc. 4, después de acostarse, el coro interrumpe la interpretación para dar una charla sobre educación sexual, con cosas del tipo «se puede tener sexo después de los 40», «las mujeres también pueden disfrutar del sexo», «el sexo no es solo penetración» y cosas escritas así por un hombre (un aliado, suponemos). También hablaba de cómo los hombres se obsesionan por el tamaño de su miembro viril por culpa de los roles de género y que se asocia a las mujeres con comportamientos pasivos en la cama por las mismas cosas. Se habló de más cosas, pero estuve mirando el móvil casi todo el tiempo pensando yo mismo en sacrificar a alguien para que Minerva me concediese volver a mi casa con vientos favorables.

Esc. 5, Agamenón vuelve de Troya con una tal Cassandra, con la que se acuesta. Egisto y Clitemnestra deciden matarlos mediante un baile flamenco y una sábanas.

Esc. 6, Electra llora la muerte de su padre y le reprocha a su madre su asesinato.

Puede que hubiese más cosas, pero el recuerdo que tengo de la obra es muy malo. Toda la obra, por cierto, está, como se ha dicho, llena de retórica feminista del siglo xxi, y se habla de «pluralismo», «opresión del sistema patriarcal», «machismo» etc., cosas de las cuales hablaré más adelante. Ahora me gustaría examinar este aspecto: el tema de la obra es explícito.

Si para hablar de los temas que uno quiere hablar (por ejemplo, denunciar las desigualdades sociales que hay entre mujeres y hombre por culpa del sistema patriarcal) uno tiene que decir en voz alta mediante sus personajes «oh los hombres, hacen lo que quieres porque han construido una sociedad donde gozan de unos privilegios de los que nosotras no podamos tomar parte. Generan roles sexuales a los tenemos que atenernos o sufrir el desprecio. Carecemos de las mismas libertades etc...» es que el autor no tiene talento: no cumple las reglas básicas de la narración. Una persona con talento, como Shakespeare, hubiese transformado esa idea de una acción, en una escena.

En el intermedio del coro (tras el arrebato pasional de Egisto y Clitemnestra) el coro habla por ejemplo de cómo la idea de que el sexo es penetración ha causado que los hombres tengan una serie de presiones y expectativas acerca del tamaño de su pene que redundan en problemas como la disfunción eréctil. En lugar de decir eso en voz alta, pensemos en una escena: Egisto y Clitemnestra se van a la cama, Egisto viene muy varonil a poseerla pero no se le pone dura. Tragedia. Egisto empieza a tirarlo todo, gritar con frustración.... Clitemnestra entonces habla con él, y descubre que Egisto tiene problemas, piensa por ejemplo que su pene es demasiado pequeño, que no podrá complacerla etc... Clitemnestra le dice entonces que hay otras cosas, desde la masturbación al sexo oral pasando por la galería de juguetes sexuales que tendría a su alcance una mujer griega del siglo xii antes de cristo.

Esto hace dos cosas: por un lado nos transforma la idea en una acción con la que es espectador puede sentirse identificado, por otro lado, desarrolla emocionalmente a los personajes. Egisto no es sólo el amante de Clitemnestra: es un hombre con más facetas, con una profundidad y una humanidad (es decir, un personaje). Clitemnestra no es sólo ya la protagonista de una tragedia, es una mujer que entiende las cosas que pasan, que tiene experiencia y que "rescata" a Egisto de los arquetipos masculinos bajo cuya servidumbre vive. Ayudaría además a invertir los roles tradicionales: porque sería Clitemnestra la que estaría llevando las riendas de las acción, y no Egisto, logrando con la escena manifestar aquello mismo que se proponía comunicar. La escena además, si se escribiese como una comedia, daría un toque de humor, intimidad y profundidad a un drama, cumpliendo con lo que pretendía al coro, a saber, interrumpir la trama para dar un descanso al espectador. Esto es lo que se me ocurre a mí, a una persona con talento se le podrían ocurrir otras cosas igual de válidas.

COSAS QUE SUCEDEN DENTRO Y FUERA DE LA ESCENA
«Ojos que no ven, corazón que no siente» dice el refrán. Esto viene a ser una continuación de la idea anterior: las personajes se desarrollan mediante la acción. Si el espectador no conoce a sus personajes y no los ve actuar ni ve lo que les pasa, no puede sentir nada por ellos. Esto viene al caso de tres errores de trama gravísimos que el aliado José María del Castillo ha cometido en la redacción de las escenas. En primer: Egisto aparece por primera vez cuando se acuesta con Clitemnestra y Agamenón aparece por primera vez cuando vuelve de Troya. En segundo lugar, la muerte de Ifigenia, que podría haber sido una gran escena, está fuera de la trama. En tercer lugar, Electra aparece por primera vez al final de la obra cuando jura vengar la muerte de su padre.

Parecen cosas que, a simple vista, no parecen tan importantes, pero lo son por lo siguiente: las relaciones humanas se construyen con el tiempo, así funcionan, y al espectador hay que enseñarle como funcionan emocionalmente los personajes ante otros para que entiendan sus reacciones. Si veo al final de la obra a Electra llorar por su padre, me gustaría haberla visto junto a su padre al menos una vez, para que yo vea como son los dos personajes, para que se establezcan las relaciones emocionales entre ambos y entonces, cuando vea a Electra llorar, pueda llorar con ella. Lo mismo podemos decir con Egisto y Agamenón: si aparecen en la obra sin que yo sepa quién son y cómo interactúan con los otros, pues no sé nada de ellos. Una persona con talento hubiese escrito una escena o dos con estos personajes, de modo que pudiésemos ver como se desarrollan emocionalmente. A mí se me ocurre lo siguiente. En lugar de la primera escena (juicio de Clitemnestra), hacemos un banquete. Agamenón está sentado junto a Clitemnestra (no se miran nunca, se hablan fríamente, así establecemos con antelación que no son felices juntos), al otro lado de Agamenón está sentada Electra (parece llevarse muy bien con su padre, sonríen y hablan todo el tiempo), y al otro lado de Clitemnestra está Egisto (coquetean sin que se dé cuenta Agamenón, o al menos se insinúa algo, o se ve que Egisto tiene interés por Clitemnestra, aunque ella no muestre mucho por él). Ya está con una sencilla escena y un diálogo podemos establecer lo que necesitamos saber, porque ahora sabemos que Electra quiere mucho a Agamenón, así que se sentirá destrozada. Sabemos así que Clitemnestra no siente nada por Agamenón. Por último sabemos que Egisto está interesado por la reina, así que cuando se vean en las futuras escenas estaremos expectantes: habrá tensión, pensaremos «Clitemnestra está sola, ¿intentará algo Egisto?».

La muerte de Ifigenia es una escena que violaría la biografía de Clitemnestra porque ella no estuvo presente, pero dado que se han tomado tantas libertades con el lenguaje, la ideología y el flamenco, no veo por qué no podrían hacerlo. La escena sería brillante: Clitemnestra e Ifigenia llegan al altar pensando que es una boda y los hombres de la sala las acechan. Podríamos ver a dos hombres sujetando a Clitemnestra mientras se retuerce y grita (que sería una buena imagen de cómo los hombres oprimen a las mujeres, redundando en el tema de la obra), y a Agamenón matando a su hija sin piedad (que sería otra buena imagen de lo mismo). Entenderíamos mejor el dolor, la rabia y la frustración de Clitemnestra como personaje.

USAR EL FEMINISMO COMO NICHO DONDE EMPLAZAR UN PRODUCTO
¿Cómo es posible entonces que un autor, como hemos visto sin talento alguno, tenga ocasión de escribir y realizar delante de otros seres humanos una abominación narrativa como la que presenció el teatro romano de Itálica? Pues porque el autor, el aliado como se llamará a sí mismo, sabe perfectamente que el feminismo se ha puesto de moda especialmente desde el movimiento #metoo, que movilizó a las masas, algo que se vio con claridad en las últimas manifestaciones del 8M y del Orgullo. El feminismo, la igualdad de género y desmontar los roles sociales tradicionales está de moda. ¿En qué se traduce eso? Pues en que la sociedad está más receptiva que antes a recibir cierto tipo de información y pasar la mano. Vivimos en una sociedad donde el contenido ideológico de las obras de artes está por encima del criterio del talento o el virtuosismo. Así que cualquier cosa que quepa dentro del paraguas del feminismo, es bienvenido sea de la calidad que sea. Lo pudimos comprobar en los cines con el horrible remake de Ghostbusters (2016) o con Captain Marvel (2019): son películas que no valen nada en virtud de lo que son, pero como tienen un contenido ideológico propicio para su emplazamiento dentro del mercado del entretenimiento, pues han sido lanzados a la cara del espectador.

Clitemnestra continúa esta tendencia: es una obra mal escrita y aburrida, pero como cada diez minutos hay un corte para citar la entrada de "Feminsimo" en la Wikipedia nos da la ilusión óptica de que es algo. Realmente el aparente feminismo de la obra no es más que un medio para ubicar un producto dentro de un mercado en un nicho económico que ahora está viviendo un momento dorado. En cuanto este momento pase, la obra no la recordará ni el que la escribió (y bien que hará en olvidarla porque da vergüenza ajena).

Así que nada tiene que ver esta obra con la herencia del verdadero feminsimo, el de mujeres como Mary Wollstonecraft, Harriet Taylor Mill, Condorcet, Emily Brontë, las mujeres de Seneca Falls, o Clara Campoamor aquí en España y un largo etcétera de personas, hombres y mujeres, que sí han contribuido a que hoy día las mujeres gocen una situación de la que no gozaron mujeres como Clitemnestra. Usar el legado intelectual de estas personas para ganar dinero a costa del público es una vergüenza.

Otro elemento importante que aparentemente puede exculpar al autor de la obra es aquello de «lo importante es el mensaje», pero en esto estoy totalmente en desacuerdo por el siguiente motivo: porque la narrativa debe mover al espectador, y esto es lo propio de los géneros narrativos y lo que los hace tales, y precisamente esto es lo bueno. Si a un señor machista de toda la vida le pones a cuatro actores de 20 o 30 años delante vestidos con sábanas, pues igual no les hace caso o se molesta, porque a un señor de 50 o 60 años no le vas a cambiar la mentalidad con un grupillo de teatro alternativo y danza contemporánea que pretende darle lecciones a él de cómo tiene o no tiene que tener sexo con su mujer de toda la vida. Pero si a ese mismo señor le emocionas, le hacer ver las cosas, igual sí que te lo ganas. Si ese hombre ve, por ejemplo, a los guardas de Agamenón sujetando a Clitemnestra mientras matan a su hija, igual ese hombre se compadece, igual ese hombre entiende en el sufrimiento de la mujer. Igual si ese hombre ve, en una escena como la que describía de Egisto y Clitemnestra, como Egisto acaba haciendo más cosas y se lo pasan bien en la cama, pues se ríe, le hace pensar en cosas que ha hecho, e igual, quien sabe, se le abrirá la mente. Como no se le va a abrir la mente es con la arrogancia y los aires de superioridad moral con la que los actores le decían al público cómo tenían que hacer su vida. Hacer eso, decirlo en voz alta, es soberbia y echa para atrás. El teatro debe hacer sentir. Así que no sé quién gana con algo así. Los que ya saben de feminismo se aburren, y las personas machistas o no irán a ver la obra porque en la propia publicidad está retórica feminista que repele al espectador (esto es, no le llegará el mensaje) o los que vayan, no se van a sentir identificados con nada porque la obra es muy mala y no consigue emocionar, así que el mensaje tampoco va a llegar. Así que todo no vale.

Y aquí hay algo más que decir, y es que es muy extraño que un hombre, José María del Castillo, esté poniendo en boca de los personajes femeninos que escribe ciertas cosas. Igual lo que tendríamos que hacer es esperar a que una mujer con talento y conocimiento de la época escriba una tragedia a la altura de la Medea de Séneca. Y quizás se encenderán las luces del teatro romano para iluminar la obra que ilustre la tragedia de las mujeres en la antigüedad... esta vez escrita por una mujer.

A MODO DE FINAL
Lo más importante de este reseña son dos ideas: en primer lugar, que la idea debe traducirse a acción para ser una obra teatral o novela o cine, es decir, narración, porque si no hay esa traducción quedamos mejor en un bar y que me lo cuenten o vamos a una conferencia o nos leemos la wikipedia. En segundo lugar, que no se puede usar el feminismo como herramienta de marketing porque es un insulto para el feminismo, y menos aún cuando la obra, con la calidad con la que está escrita, no va a llegar al público al que debería llegar para tener un efecto real en la sociedad, que es de lo que debería ir la tragedia. Los griegos se reunían en el teatro para sentir, para trascender los lazos sociales y económicos de un momento y llegar a valores universales. Nietzsche entendió esa idea muy bien en El Origen de la Tragedia: el teatro debía llenarte el corazón, moverte, impulsarte, elevarte. Eso era una función sagrada y de hecho en su origen era una representación religiosa. Esto que presenció Itálica es una violación de lo más sagrado que hay en el teatro, y un insulto para el movimiento al que pretende representar o defender.

PD.: Me gustaría agradecer a Marta Chico su participación en blog, por haber leído el texto antes de su forma final y haber comentado conmigo algunos de los puntos del texto.

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