NADINE LABAKI VS NADINE LABAKI
CORAZÓN VS. FORMA
Recientemente he visto dos películas que me han llamado la atención: Caramelo (2007) y ¿A dónde vamos ahora? (2011). Son ambas películas paradójicas y muy interesantes pese a sus problemas (y no hay pocos), que merecen la atención habida cuenta de que vienen de una directora árabe, algo que tiene un mérito en sí mismo. Lo que tiene aún más mérito es que una película como ¿A dónde vamos ahora? (2011) fuese la película más taquillera en el mundo árabe en su historia hasta el momento, récord que batiría ella misma con Capernaum (2018) años después. Nadie Labaki tiene algo que decir y la gente, especialmente en el mundo árabe, conecta con estas películas. ¿Qué tiene Nadine Labaki?
CARAMELO (2007)
Labaki repasa aquí la historia de cinco mujeres de Beirut, cada una con sus propias inquietudes y problemas. Estas historia no son más que la ocasión para reflexionar sobre temas más profundos: la vejez, la madurez, el amor en sus varias facetas, la homosexualidad o la religión. Lo más interesante de la película es el profundísimo contraste entre el alcance de la trama (la vida de unas mujeres que no tiene nada de extraordinario) y el alcance de la película como obra de arte (con temas tan profundos como los mencionado arriba). Está muy bien escrita y los personajes tienen desarrollos envidiables que más de alguna franquicia multimillonaria (cof cof Star Wars cof cof) querría para sí. Es increible la cantidad de emociones que caben en una hora y media de metraje que semejan un balcón invisible a un barrio de Beirut. Todos los personajes tienen momentos increíbles y muy poderosos aunque alguna de las líneas argumentales tienen más fuerza que otras, algo que no está mal porque potenciar de igual manera a todos quitaría realismo a la obra y alguno de sus toques de humor, que están muy bien. El personaje de Nisrine, por ejemplo, parece más un comic relief frente personajes más dramáticos como Layele o Gisèle Aouad (cuyo personaje es posiblemente el mejor escrito de la película). Cabe destacar que Labaki es a su vez una excelente actriz, la Monica Bellucci de Oriente Medio sin lugar a dudas en talento interpretativo y belleza.
El tipo de cinematografía de la película, cámara en mano, rasgos de falso documental, mucho movimiento de cámara y un montaje rápido que deja a los personajes el tiempo justo para respirar me parece apropiado al ambiente que transmite la película, porque la forma misma del montaje, la fotografía y el movimiento de la cámara te meten en ese barrio de Beirut donde habitan los personajes. Caramelo es una de las películas más interesantes de ese año, más interesante a mi juicio que la última película de Sidney Lumet, que se estrenó ese mismo año, en 2007.
¿A DÓNDE VAMOS AHORA? (2011)
Esta película fue, como hemos dicho, un éxito en taquilla en todo el mundo árabe, de hecho fue la película árabe más taquillera de la historia en la región, recaudando más de dos millones de dolares en Líbano, más de un millón en Francia, más de medio millón en Italia. La película merece la pena, pero contiene a mi juicio un cúmulo de errores de forman que perjudican mucho lo que podría ser una buena historia.
En primer lugar Labaki quiere repetir lo que logró con Caramelo: hablar de algo muy profundo y difícil a través de una historia sencilla. Labaki escribe con esta idea una historia sencilla en un pequeño pueblo del Líbano para hablar al final de un tema como las diferencias religiosas, la guerra y la solución de los conflictos. ¿Lo logra? En mi opinión no, y por lo siguiente: Caramelo era una película formalmente consistente con una cinematografía que contribuía a la narración de la historia. El género de la película estaba muy bien definido y todo era sencillo. Pero en ¿A dónde vamos ahora? Labaki no tiene el género de su película claro: tiene tres escenas de musical (una de comedia-musical, otra romance-musical y otra de drama-musical), tiene elementos del drama más fuerte y cosas de la comedia más barata y fácil. Todo esto no contribuye a la narración de la película porque no ayuda al espectador a decidirse o sentir correctamente las escenas. Si el género va a ser musical (y en un musical caben drama, comedia y romance) se debe ser consistentemente un musical, de lo contrario las escenas de musical se vuelven un incordio o un ridículo. Lo mismo con el drama o los elementos de comedia: en una comedia puede haber elementos dramáticos, pero una comedia es una comedia. Pero en esta película Labaki no tiene el tono claro, y no es capaz de dar con la forma narrativa adecuada.
En segundo lugar Labaki quiere, de nuevo, repetir lo que logró con Caramelo: tener varias protagonistas que sean el hilo de la historia, cinco mujeres que guíen al espectador en ese pequeño pueblo en medio del monte, pero si en Caramelo los personajes están coherentemente escritos, en ¿A dónde vamos ahora? el desarrollo de los personajes deja mucho que desear, con la excepción del personaje de Takle, interpretado por Claude Baz Moussawbaa con maestría. El personaje que interpreta la propia Nadie Labaki, Amale, tiene su momentos, pero creo que falla en momentos, su romance con el chico malo musulmán del pueblo (interpretado por Julian Farhat) ma parece que sobra o que está mal presentado: si va a ser la trama principal de la película el romance de ambos, que lo sea, y todo lo demás es secundario; si lo principal va a ser otra cosa (como la vida del pueblo en general) no le des tanta importancia. Pero hacerlo algo central durante un tiempo y luego olvidarte de eso a ratos es una pérdida de energía y una distracción. Labaki quería tener un grupo de mujeres como en Caramelo, pero en ésta todo estaba muy bien cerrado, y las cinco historias estaban muy bien definidas. Pero en ¿A dónde vamos a ahora? las cinco mujeres sirven para presentar a todo el pueblo, y a todos sus personajes. En Caramelo todo está contenido y la narración se limita a la vida de las mujeres, eso no se puede extrapolar a todo un pueblo con los mismos resultados.
Por último la cinematografía no acompaña. El estilo de montaje y fotografía que tenía Caramelo servía muy bien para presentar ese mundo pequeño y agitado de Beirut, pero en una película que tiene otro tipo de ambiciones y otro tipo de historia no puede tener el mismo estilo. Si la película quería ser un musical se tendría que haber ido por un tipo de dirección, y si se quería hacer una comedia por otro camino. Creo que Fellini podría haber sido una gran inspiración, creo que películas como Amarcord (1973) o Roma (1972) hubiesen sido mejores referencias que lo que sea que Labaki tuviera en mente. Concretamente creo que adaptar Amarcord o inspirarse en ella hubiese sido un muy buen homenaje que habría merecido la pena.
* * *
Tengo ganas de ver Capernaum porque tengo curiosidad por lo que haya hecho Labaki después de ¿A dónde vamos ahora?. Creo que la directora libanesa tiene competencia de sobre para superarse a sí misma, pero me gustaría encontrar en su cine algo que veo en otros directores de Oriente Medio, como Bilge Ceylan: una forma adecuada (y personal) adaptada una visión y a un corazón. Caramelo lo logra pero la segunda película no, ¿logrará Labaki dar con la forma?


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